

Hola, soy Carolina
Estudié Nutrición Humana y Dietética porque siempre me ha gustado el trato con las personas y el cuidado de la salud.
Pero mi verdadero interés por esta profesión nació a partir de mi propia experiencia.
Durante muchos años luché contra el sobrepeso, probando infinidad de dietas y productos sin conseguir resultados duraderos. Viví en primera persona la frustración, el cansancio y la sensación de estar siempre “a dieta” sin llegar nunca a mi objetivo.
A lo largo de la carrera no solo perdí más de 10 kilos, sino que entendí algo fundamental: estaba equivocada en la forma de enfocar la alimentación. Aprendí lo importante que es acudir a un profesional que sepa adaptarse a tu estilo de vida, a tus necesidades y, si las hay, a tus patologías.
Con el tiempo, ya pasando consulta, empecé a encontrarme siempre con los mismos problemas: desconocimiento, exceso de información contradictoria y mucha confusión sobre qué está bien y qué está mal. Pero hay una frase que se repite una y otra vez en consulta y que resume todo esto muy bien:
“Llevo toda la vida a dieta”.
Esto ocurre porque seguimos asociando la dieta a un periodo corto de tiempo en el que se busca un objetivo concreto. Cuando se alcanza —si se alcanza— se abandona la dieta… y se vuelve a los hábitos de siempre. El resultado es el conocido círculo vicioso: pérdida de peso, recuperación y frustración constante.
Por eso, mi forma de trabajar se basa en educar y empoderar a la persona, ayudándole a entender por qué se hacen los cambios en la alimentación, qué beneficios tienen y cómo integrarlos poco a poco en su vida real, para construir una alimentación saludable que sea sostenible en el tiempo y nos permita olvidarnos de las dichosas dietas, los remordimientos, los agobios y los menús monótonos.
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El camino hacia la salud hormonal y la fertilidad
Cuando decidí ser madre, algo cambió también a nivel profesional. Empecé a conectar con muchas mujeres, y entre ellas con muchas que se encontraban en búsqueda de embarazo. Conocer sus historias me hizo darme cuenta de lo poco acompañadas que muchas veces se sentían, de los miedos, las dudas y la carga emocional que suele rodear estos procesos.
Fue entonces cuando comencé a interesarme de forma profunda por la alimentación y su papel en la fertilidad femenina, y a entender cómo, a través de la nutrición y el estilo de vida, se podían mejorar distintos aspectos relacionados con la salud reproductiva.
Este camino me llevó a seguir formándome, leyendo, aprendiendo y acompañando a mujeres en distintos momentos de su vida reproductiva. Poco a poco, ese enfoque se amplió de forma natural hacia todo lo que abarca la salud hormonal, entendiendo el cuerpo como un conjunto y no como compartimentos aislados.
Hoy ofrezco un acompañamiento nutricional enfocado en la salud hormonal y la fertilidad, donde el objetivo no es solo mejorar parámetros, sino ayudar a comprender qué está pasando en el cuerpo, aprender a cuidarlo y aprovechar todo lo que la nutrición nos permite para mejorar el bienestar físico y emocional.
Todo ello sin perder de vista el rigor profesional, apoyándome en los conocimientos adquiridos en anatomía, fisiología, fisiopatología, bioquímica, bromatología y nutrición clínica, para ofrecer un acompañamiento individualizado, honesto y respetuoso.
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